El INSS había resuelto no aumentar el grado de incapacidad de esta pensionista, que era el de total. Pero tras la actuación judicial de LEGI LABORIS, nuestra clienta ha obtenido la incapacidad permanente absoluta por empeoramiento. La causa: la aparición de nuevas patologías, sobre todo incontinencia fecal severa. Esta condición crónica la hace ser usuaria de la tarjeta NPE: No puc esperar! (¡No puedo esperar! en castellano), un hecho que la sentencia recoge expresamente como prueba acreditativa de la intensidad de su dolencia, y lo invalidante de ella.
Emitida por la Plaza n.º 21 de la Sección de lo Social del TI de Barcelona en junio de 2026, la resolución ha dado la razón a nuestro despacho reconociendo un aumento de grado -de incapacidad total a absoluta- a la demandante, una limpiadora de profesión.
La actora había obtenido una pensión de incapacidad permanente total, también por sentencia, en 2021. En aquel momento, la prestación se concedió tras corroborar que la profesional padecía neuropatía derivada del tratamiento de un cáncer de mama, con dolor musculoesquelético generalizado y limitaciones para la movilidad -también por artropatías, siendo necesario el uso de muleta-. A todo ello que se sumaba un trastorno depresivo reactivo.
“Se aprecia agravación en el estado de salud de la actora”
En diciembre de 2023, tras una solicitud de revisión por parte de la pensionista a causa de nuevas complicaciones en su salud, el Instituto Nacional de la Seguridad Social decidió desestimar la revisión de grado y mantenerlo, declarando que “las secuelas que presenta constituyen en la actualidad el mismo grado de incapacidad permanente reconocido”.
Por el contrario, la nueva sentencia constata que el estado invalidante de esta limpiadora ya había empeorado en esa fecha -y ha seguido evolucionando-, debido al padecimiento de:
- Síndrome de fibromialgia y fatiga crónica de carácter severo,
- deterioro cognitivo moderado,
- y, especialmente, una “colitis microscópica tipo colágena con persistencia de 6-7 deposiciones líquidas diarias asociadas a urgencia e incontinencia fecal pese al tratamiento instaurado”. El SGAM, de hecho, había hecho constar la insuficiencia anal como nueva patología en 2023.
La clave judicial para la revisión del grado de incapacidad
La jueza ha destacado que “la patología digestiva puede alcanzar relevancia incapacitante incluso para el desempeño de actividades sedentarias”, motivo por el que ha fallado a su favor otorgándole la incapacidad absoluta. Asimismo, si la resolución adquiere firmeza, nuestra clienta podrá cobrar dos años y medio de atrasos.
Adicionalmente, la sentencia resalta “la persistencia de una clínica digestiva caracterizada por deposiciones líquidas frecuentes, urgencia e incontinencia fecal, hasta el punto de haberse facilitado a la actora la denominada tarjeta «No puc esperar», que facilita la Associació de Malalts de Crohn i Colitis Ulcerosa de Catalunya (ACCU Catalunya). Esta tarjeta tiene como propósito facilitar el rápido acceso a aseos a aquellas personas que necesitan utilizarlos urgentemente debido a su condición médica.
El Juzgado, por tanto, ha rectificado al INSS y confirmado la postura de este bufete, basada en que el impacto de una patología como esta sobre la dignidad y la capacidad funcional de un trabajador es determinante para declarar una incapacidad absoluta, más aún cuando va acompañada de otras enfermedades limitantes.
| Puedes consultar esta sentencia de incapacidad permanente absoluta aquí:
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